Sonidos Atrapados

23.8.05

Cuideiru

Pues ya pasó el verano, como siempre, más rápido de lo debido. Con deberes sin hacer, desde el punto de vista "laboral"; desde el punto de vista personal muchos más.
Fue un agosto un tanto atípico, desértico en cierto sentido... Con todo más colocado de lo normal, o menos aún, según se mire.
Más de lo mismo: gente aparentemente convencida de a dónde va, observándose unos a otros, creyendo que hay algo distinto en la persona de al lado y, finalmente, todo se repite. Cada uno en su lugar.

Lo más destacable del verano fue una visita que realicé la semana pasada, tres días, a tierras asturianas (y algo de Cantabria). Me parecieron lugares más que recomendables en general.
El primer día aprovechamos el viaje para ver algo de la costa asturiana. Lo que vi me gustó, del estilo de zonas del Norte de la provincia de Lugo, con la curiosidad de alguna playa de cantos rodados (agreste y bastante espectacular, como la Playa de la Cueva. Por otro lado, me llamó mucho la atención (y me gustó) el pueblo de Cudillero; allí cometí la cierta insensatez de pedir una sidra, con lo que descubrí que las botellas son de 70cl... y teniendo que conducir. La mitad de la botella se quedó por allí, a pesar de su buen sabor. Al final del día, llegamos a Cangas de Onís, que era el objetivo.
El segundo día fuimos al Parque Natural de Cabárceno, cerca de Santander. El calor era insufrible pero la verdad es que, tanto los animales que hay allí (es una especie de zoológico), como el propio sitio eran muy curiosos. Nos hizo falta todo el tiempo para verlo (llegamos a las 12:30), ya que hay mucho que ver (lo lógico es moverse en coche) y es grande.
El tercer día se trataba de ver parte de la zona de los Picos de Europa. Covadonga es un lugar interesante, y lleno de turistas. No pudimos subir a los Lagos porque está cortado el acceso de 10:00 a 19:00 para todos menos los autobuses, que ponen ellos, y que suben cada 15 minutos (cobrándo considerablemente). Después nos acercamos a la zona del río Cares, que forma una garganta bastante espectacular en lo Picos. En concreto íbamos con intención de ir al pueblo de Bulnes (al cual hay que subir andando por un camino complicado durante 2 horas, o en funicular; optamos por lo último y pagar los correspondientes 16 euros y pico por cabeza). No pudimos ver la montaña "el Naranjo de Bulnes" desde ningún sitio porque estaba totalmente metida en una nube. La aldea de Bulnes (son dos, una más alta y otra más baja) no parecía muy habitada, aunque había bastantes turistas pasando por allí.
Lo más llamativo para mí de los Picos de Europa es lo abruptos que son y las enormes paredes de roca que tienen (por ciero, el funicular atraviesa una montaña de esas de arriba a abajo, para que no se vea y no estropee el Parque Nacional). Curiosamente, las cabras campan a sus anchas por allí.
Al volver, después de parar un poco en el pueblo de Arenas de Cabrales, nos volvimos para casa (ya no había tiempo de ir a los Lagos de Covadonga). Me faltaron varias cosas por ver por allí y en los Picos cántabros (Fuente Dé, etc.), pero otra vez será.

La otra cosa destacable de las vacaciones fueron los ensayos semanales con Luis en el piso que tiene mi familia en Monforte, unos días más inspirados y otros menos, pero van saliendo algunas cosas. Poco a poco se va progresando.

Estoy en la facultad, empezando con jaleos: el lunes tengo que dar una charla en un congreso, suerte que va a ser corta. Suerte.