25.11.08
21.11.08
Bienvenido a la jaula de cristal de la que no saldrás.
Aquí el destino se ha mostrado en forma luminosa. Los días pasan rápida y lentamente, sin importancia y con la mayor de ellas, ausentes, presentes y expectantes, como una fiera que observa las gotas precipitarse por aire en forma de tiempo.. Desde lejos se ve todo unido, como si el mundo se hubiera doblado sobre sí, como si no le importara nada más. Quizás sea cierto que nuestras manos ya son demasiado grandes para él, y no tenga más remedio que doblegarse ante lo inevitable, ante aquello de lo que nunca ha perdido la consciencia. Su particular Big Crunch.
Entretanto, el reloj engaña a la vista, le dice una vez más que ese tiempo existe, que se transforma en obstáculos ficticios teñidos de añil..
Esbozo una última sonrisa ausente, antes de rendirme al sueño que me espera entre las estrellas. Un sueño real en el que dos palabras pueden sustituír a una vida completa. Un sueño real en el que los meses contienen más historia que el mayor de los tratados..
Mi pulso se acelera estrepitosamente mientras la luz oscilante me atraviesa la pupila y congela el conocimiento. "Me he entregado al pensamiento irreversible", me digo, y la somnolencia me devora mientras mi sonrisa permanece inalterable para siempre...
Noches de día
que esperan tierra
bajo los pies.
Tierras lejanas
que se juntan violentamente
desde la distancia.
Sueños premonitorios se repiten
a un lado y otro de la vida y la muerte
anunciando la sentencia final.
Meses que son siglos
y siglos que son segundos
de irrelevante calado.
Bienvenido a la jaula de cristal
de la que nunca podrás salir.
Bienvenido a la jaula de cristal
de la que nunca querrás salir...
El tiempo corre a favor.
9.11.08
Un buen día me había puesto a caminar en medio de unos precipicios de pendiente invertida que hay en la bajada desde el purgatorio.
Sabía que la leyenda decía que a partir del tercer giro, y luego de llegar a un ambiente cada vez más cálido, existía el peligro de toparse con cualquier tipo de ser de las profundidades más antiguas del mundo. A mí no me preocupaba especialmente, ya que había conocido y combatido algunos de esos en mi anterior morada y no tenía miedo a nadie ni a nada que no fuera yo mismo.. Con lo cual seguí mi paseo silbando, a medida que iba dejando atrás el equipaje y la ropa que se antojaba innecesaria esa nueva situación.
De vez en cuando me paraba a observar a mi alrededor, como si hubiera oído algo peligroso en las cercanías, pero no veía nada anómalo, todo eran despeñaderos rocosos y algún pequeño riachuelo que seguía el dictado gravitatorio. Las noches no resultaban complicadas de pasar, ya que la temperatura no descendía demasiado, pero, a pesar de eso, no terminaba de conciliar el sueño como me gustaría. Y soñaba. Soñaba cómo el tiempo se movía ante mis ojos al ritmo de una pelota saltarina, de arriba a abajo y de abajo a arriba, y a una velocidad suficiente como para poder ver sólo sombras cuando alcanzaba el punto más alto. Y vuelta a empezar.
En mis sueños también percibía una presencia especial que se hacía patente de modo vertiginoso a medida que la pelota-tiempo subía, momento en el cual veía su sombra cálida esfumarse de mi lado. En principio creí que quizás era que el azufre del ambiente me había afectado un poco, pero pronto empecé a topar con lo que se parecía más a sueños premonitorios que a alguna sucesíon de delirios..
Llevaba tanto tiempo viviendo en el purgatorio, esperando por el cielo, que ya casi me había olvidado del camino correcto de vuelta.. por suerte mi instinto me guiaba. Fue entonces cuando sucedió.
Estaba siguiendo el sendero por una parte que transcurría al lado de una laguna cuando de repente vi un punto oscuro medio de la mole acuática. Me quedé mirándolo un buen rato hasta que empecé a percibir un tenue parpadeo que procedía de dicho punto, y algo de aquello me hipnotizaba. Continué caminando normalmente pero sin quitarle el ojo de encima a aquella latencia que flotaba en la distancia... Cuando cayó la noche, creí que lo perdería de vista en medio de la inmensa oscuridad.. Pero no fue así, al contrario, lo que de día era una intermitencia leve, de noche se convirtió claramente en una luz roja oscilante, sosegada, eterna.. Pensé que debía de estar perdiendo el juicio, mientras caía en un sueño profundo.
Me desperté sobresaltado con una imagen animal oscura y una luz intensa en su interior, imágen que desapareció violentamente dejando una estela roja cuando me desperté agitado.. Cuando me incorporé pude ver aquella presencia flotando en medio del agua, esta vez acompañada claramente de una luz roja. Estaba mucho más cerca.
Definitivamente me estaba volviendo loco. No podía dejar de mirar aquella figura a medida que caminaba, de hecho en varias ocasiones estuve a punto de caer al agua luego de algún tropiezo inesperado. Había algo de aquello que me gritaba incesantemente.. Me calmaba observarlo, y me irritaba no hacerlo...
Así cayó la noche otra vez, y los sueños y el despertar temprano sobresaltado se repitieron. Esta vez había visto mejor al ser, y casi me atrevería a decir que era grande y fuerte, aunque no sabía decirlo a ciencia cierta porque el tiempo retrocedía antes de que su figura se perfilara... Ahora estaba todavía más cerca, y realmente parecía un animal negro que me observaba desde la inmensidad acuática, y con esa extraña luz roja que parpadeaba sin cesar y parecía estarme sorbiendo poco a poco la vida.. Seguí caminando cada vez más debilitado y torturado por la falta de sueño y aquella presencia misteriosa. Y cayó la noche otra vez, y derrotado me hundí en un nuevo sueño profundo.
Esta vez sí pude verlo claramente a medida que se acercaba y alejaba en función del momento temporal onírico: era un flamante e intimidatorio toro negro.. Y la luz roja que provenía de su pecho parecía ser su corazón. En sus ojos pude intuír un tiempo detenido y ajeno a este universo, que no entendía de fronteras, condiciones, vida o muerte, separado de toda nuestra realidad ficticia... Echó a correr hacia mí a gran velocidad mientras yo, movido por una fuerza sobrenatural, me levantaba con los brazos caídos a ambos lados del cuerpo y las palmas abiertas...
Lo siguiente que recuerdo es la luz blanca de este hospital y una felicidad extrema y eterna...
- Esto no es un hospital, es el cielo -me dijeron-. Siempre lo has tenido ahí, al alcance de tu mano, de camino al infierno...
