Sonidos Atrapados

15.1.09

Gravedad


Caminaba por una calle desierta que parecía formar parte de las entrañas de algún ser gigante. Mientras lo hacía, pensaba en la procedencia de la alineación, de la dicotomía vital que existe en los seres humanos entre lo que parece propio y lo que parece ajeno, en la lucha entre esas partes y el significado de ese parecer en contraposición al ser... Cuando noté el golpe de la señal contra mi hombro, me percaté de que una de esas partes de mí estaba, o parecía estar, en el mundo real... quizás fuera cierto o quizás no.
La dicotomía se multiplicaba ahora por sí misma y ya tenía cuatro brazos... salvo que fueran los dos anteriores los que lo parecieran... Al dar la vuelta a la esquina hacia el número 55, pensé en los años que habrían pasado para los muros de aquellas antiguas casas ahora coloreadas... en cómo la materia que las forma se había juntado aleatoriamente en medio de un espacio infinito cuya única fuerza y objetivo era procurar la unión gravitatoria de sus piezas... Pensé un poco más en cómo esa materia que vagaba perdidamente por un universo absurdamente gigantesco, quizás infinito, se iba aglomerando fortuitamente gracias a esa fuerza, en medio de otras aglomeraciones mayores y menores de materia tan aterrada como ella, hasta terminar constituyendo una mole en un futuro azul y vivienda de interrogativos seres... Imaginé el abrasivo interior de este enorme lugar, en el que durante miles de millones de años dicha materia estaría fluyendo caótica y convectivamente en su interior hasta que, de manera azarosa, saliera despedida al exterior en forma de una inmensa multitud de chorros que se agrupan y condensan entre sí de modo nuevamente aleatorio. Pensé en la inmensidad de este proceso, del espacio, del tiempo, en la ridiculez de cada una de esas rocas, en la historia descomunal que albergaban, y en lo irrisorio de la probabilidad de que se encuentren en el mismo muro de aquella casa, de que sean testigos comunes de las vidas que también fortuitamente se habían encontrado fuera y dentro de esos muros...
Lloré por un instante... Y continué mi camino, dicotómico o no, dentro de las entrañas de aquel ser que pertenecía quizás más a su contenido que a su continente, y terminé sonriendo y sintiéndome profundamente afortunado. Ahora lo entendía todo, solo una cosa importaba, sólo una cosa podía ser sin duda real... y era lo que sentíamos.
La gravedad como guía, al igual que los 14000 millones de años anteriores...



(escrito en la T2 de Barajas, quizás de vuelta de un viaje...)

1.1.09

En un segundo...


Ha terminado el año 2008 y empezado el 2009, aunque todo es convencional, y para mí el final del año y principio del siguiente quizás se puede decir que han sido en otro momento, puede que ni siquiera coincidentes ambas cosas… El día de hoy me importa muy especialmente por lo que conmemora, mucho más que por lo que representa…
En los últimos tiempos, y sobre todo en los coletazos finales de 2008, he podido ver ciertas imágenes de tal relevancia a nivel personal que su mera mención le viene tan grande a este rincón de unos y ceros del universo virtual como todos los océanos a una mota de polvo... por lo que en esta ocasión, y por ahora, se quedará así..
Recientemente he vuelto de un nuevo viaje a tierras lejanas, muchísimo menos solitario que nunca en el sentido importante, y proximamente veremos tierra y agua conocidas corriendo de nuevo bajo los pies, con ese tiempo transcurriendo a favor hasta la llegada...

“Estaba concentrado en tratar de conocer algo de lo que sentía cuando felizmente me di cuenta de que no lo podría gestionar...

Me di cuenta de que el viento no es ninguna excepción, que sale del sol... Me di cuenta de que no todas las olas dependen de ese viento, si no que existe el mar de fondo. Me di cuenta de que el agua erosiona y que la erosión termina guiando su propio curso... Me di cuenta de que el mundo gira en la misma medida en que las cosas giran alrededor de él. Me di cuenta de que el negro es negro para el blanco y el blanco negro para el negro.

Me di cuenta de que pensaba lo que sentía y sentía lo que pensaba.. Me di cuenta de que no tenía elección. Me di cuenta de que sentía. Me di cuenta de todo.

Me di cuenta de ti...”

(fragmento escrito el 29 de Noviembre, festividad de San Andrés)



(gracias, LML, por la aportación musical en su momento.. y por tantas y tantas cosas...)